Cuando planificamos nuestra casa ideal, una de las habitaciones de la casa a la que le dedicamos más tiempo es a los baños o aseos. Pensar en el baño de nuestros sueños también requiere tomar decisiones de gran relevancia como elegir entre la ducha o la bañera. En este artículo vamos a hablar sobre las diferentes ventajas que tiene cada una de ellas, no es algo definitivo, pero sí que podrá orientarte para tomar esta decisión.

Comencemos hablando de las bañeras. Son mejores para darse baños relajantes, un pequeño capricho que a todos nos gusta tener en el hogar. Sin embargo, cada vez están siendo menos usadas para este fin, ya que, por un lado, requiere demasiado tiempo del que no disponen las personas que tienen que centrarse en su familia o su trabajo y, por otro lado, requiere un importante gasto de agua que, en el contexto medioambiental actual, no es la mejor decisión hacer un gasto tan importante de recursos naturales.

Para bañar a los niños, es una buena opción sobre todo cuando son pequeños pero cuando crecen no les gusta tener que estar metiéndose en la bañera y prefieren una ducha por su sencillez y dinamismo a la hora de asearse.

Las bañeras también son escogidas por los clientes que tienen mascotas para lavar aunque, hoy en día, con el avance de las tecnologías, cada vez prefieren más los nuevos métodos y dispositivos que se pueden colocar en una ducha para lavar a los animales. Aunque la bañera tiene ventajas en este sentido, también tiene ciertos inconvenientes. Entre estos podemos destacar los siguientes:

  • Lo más evidente es el tamaño de las bañares, ya que ocupan gran parte de las dimensiones del baño, algo que no ocurre así con las duchas. De hecho, las bañeras ocupan dos o tres veces más el tamaño de una simple ducha.
  • Como ya hemos recalcado antes, otro gran inconveniente es el excesivo gasto de agua que se hace al llenar una bañera. No sale rentable ni para la economía de la familia ni para el medioambiente.
  • Además, otro gran inconveniente del que poca gente es consciente es que las bañeras incitan a las personas a quedarse demasiado tiempo a remojo. Los expertos en este ámbito recomiendan el uso de las duchas porque el excesivo tiempo en el agua puede causar enfermedades atópicas en la piel de las personas.

Hablemos ahora de las duchas. Sin duda, ante la disyuntiva de escoger una bañera o una ducha, son estas últimas la mejor opción. El espacio para instalar un plato de ducha es mucho más reducido, lo que permite poder organizar mejor el espacio disponible en un baño que, generalmente, tienden a ser habitaciones pequeñas. Además de adaptarse mejor al espacio disponible, también permiten una mejor accesibilidad al plato de ducha que las bañeras. Esto es así porque el escalón es mucho más plano y, dependiendo de la instalación del plato, puede que no haya ni siquiera escalón.

Las nuevas tecnologías han permitido la instalación de hidromasaje o incluso radios que se pueden utilizar dentro de la ducha. Esta es una gran ventaja porque permite una mayor relajación y disfrute de la ducha. El ahorro de agua es otro punto importante por el que decantarse a favor de la ducha, y es que las organizaciones medioambientales cada vez están promocionando e incentivando más la instalación de ducha en las viviendas de las personas porque permite un mayor ahorro de agua, que es necesario en el medioambiente.

Evidentemente, la ducha es la mejor opción si estás pensando en reformar un baño. Es ideal para aquellos que disponen de un menor espacio o quieren aprovechar la superficie disponible de manera más práctica y eficaz.